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  • Foto del escritorJuan Manuel Encabo

Una forma más honesta


En el crisol de transformaciones recientes, el poliamor se alza como una interrogante desafiante: ¿qué ocurre cuando el amor no se limita a un solo individuo? ¿Cómo se redefine el concepto mismo del amor y de la pareja en un mundo que cuestiona la monogamia como única opción válida? El corazón de estos dilemas late al ritmo de una serie de preguntas fundamentales: ¿qué es el amor en su esencia más pura? ¿Qué determina la configuración de nuestras relaciones? La revolución de la intimidad desencadena un vendaval de reflexiones sobre la naturaleza misma de las conexiones humanas, desafía las convenciones arraigadas y explora las fronteras emocionales de la existencia humana.

La obra Una forma más honesta, creada y dirigida por Maruja Bustamante, es una inmersión profunda en el torbellino emocional de una mujer enfrentando un conflicto amoroso. La trama, basada en experiencias personales, se teje con la complejidad de las relaciones, el peso del patriarcado y el deseo ferviente de encontrar una nueva manera de abordar el amor.

Bustamante nos sumerge en una historia que rebosa autenticidad, y presenta a una protagonista atrapada en la encrucijada de tomar decisiones sobre el amor y la construcción de su propia identidad. La narrativa se convierte en una ventana hacia los entresijos de la intimidad femenina, que expone las tensiones entre las expectativas sociales y el deseo de liberarse de los roles predefinidos.

La obra destaca por su inesperado sentido del humor, partiendo del hecho de que el espectador se encontrará con Liliana Weimer que encarna a un gato doméstico parlante y que ensaya teorías sobre el poliamor. El personaje de Dulce, interpretada por Carolina Angriman, además de protagonizar momentos musicales que median entre el absurdo y el melodrama, presentará un plan de secuestro y escape que hace reír al público en varias oportunidades.

El trabajo de Aldana Illán en el papel de Maru, y el de Nahuel Vec en el de Jochu, es vital para darle equilibrio al vaivén permanente entre los momentos de reflexión seria y los momentos de comedia.

La puesta en escena es un espectáculo en sí misma. La dirección de Bustamante utiliza recursos creativos que sumergen al espectador en un viaje tumultuoso y emotivo. El escenario se convierte en un microcosmos donde las emociones fluyen libremente, donde la luz y el sonido se entrelazan para capturar la esencia misma de los conflictos internos de la protagonista. Cada gesto, cada palabra, cada silencio es una pieza clave en el rompecabezas emocional que se despliega ante los ojos del público.

Los actores alternan rápidamente entre soliloquios y diálogos, y tanto el texto como la dirección están concebidos para que personajes como Jochu y Dulce mantengan conversaciones personales y privadas mientras el resto del elenco permanece en escena. Esta técnica ofrece al espectador la oportunidad de descubrir otras perspectivas.

La fuerza de la obra radica en su habilidad para conectar con la audiencia a nivel emocional. La exploración de la lucha contra el patriarcado, arraigado durante siglos, se siente genuina, conmovedora y, además, graciosa. La incertidumbre sobre cómo desmantelar estas estructuras opresivas se convierte en el eje central, mediante preguntas incisivas que invitan a reflexionar sobre las posibilidades de revolucionar la intimidad en un mundo aún dominado por estas dinámicas.

La puesta en escena y la dirección de Bustamante son magistrales, quien apela a recursos creativos que envuelven al espectador en la montaña rusa emocional de la protagonista. La mezcla de elementos teatrales y la emotividad de la historia dan vida a un relato que resuena con autenticidad y relevancia.

Este no es solo el viaje de una protagonista, sino el eco resonante de innumerables historias similares, el eco de un patriarcado que persiste en atravesarnos, en el desafío de derribarlo sin saber si tenemos el poder para lograrlo. Una forma más honesta es una invitación a comenzar la revolución desde lo más íntimo. Esta obra es un recordatorio conmovedor de que, aunque el camino hacia la transformación puede ser desafiante, la búsqueda de una nueva forma de amor más honesta y libre es una empresa valiosa y significativa.

 

 

FICHA DE LA OBRA

Autoría: Maruja Bustamante

Actúan: Carolina Angriman, Aldana Illán, Nahuel Vec, Liliana Weimer

Vestuario: Maruja Bustamante, Valeria Casielles

Ilustraciones: Antonella Andreoletti

Diseño de escenografía: Pia Drugueri

Diseño de luces: Jorge Thefs

Realización escenográfica: Pia Drugueri

Música original: José Ocampo

Diseño gráfico: Antonella Andreoletti

Asistencia de dirección: Tefi Saragusti

Producción ejecutiva: Valeria Casielles

Dirección: Maruja Bustamante

Prensa: Marcos Mutuverría

 

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