© 2017 Nuria Gómez Belart 

Las Descamisadas, una gesta

1.4.2016

Cuando se toma un hecho histórico y se ficcionaliza, se produce un impacto diferente en el público según su cercanía en cuanto al hecho ocurrido o en cuanto a los afectos que se pongan en juego en relación con ese hecho. El 11 de noviembre de 1951 fue un día muy importante en la Historia Argentina porque, por primera vez, las mujeres votaron en la República Argentina, y el sufragio fue realmente universal.

 

Para las mujeres de esa época fue un momento crítico. Votar o no votar era la cuestión. Por un lado, ocupar las posiciones de los hombres era un acto vertiginoso; por otro lado, surgían las preguntas sobre cuál era el rol de la mujer en la sociedad de entonces y cuál sería el futuro de la femineidad en ese mundo de cambios.

 

Tres mujeres: Tina, Ramona y Amalia se encuentran en un bar de hombres, en las afueras de un pueblo. Votar podría ser un gesto revolucionario, pero, para ellas, lo será aún más, estar en ese bar, ocupando un espacio que, por tradición, no les corresponde, porque es un espacio masculino. Mientras las gallinas agonizan, y una sola lucha por sobrevivir, ellas reflexionan sobre los valores sobre los que se sostiene su entorno. En esta pieza, todos los hombres están ausentes en escena, salvo uno, encarnado por Hernán Lettini, un personaje prácticamente mudo que expresa con el cuerpo el contrapunto necesario para los dilemas femeninos de las tres protagonistas.

 

Las imposiciones sociales que se manifiestan, por ejemplo, en las publicidades de la radiofonía argentina, son intercaladas entre las conversaciones y muestran a modo de espejo fragmentado los cuestionamientos más profundos de las mujeres de la época. Tan característico de las creaciones de Gurevich, la ruptura de la linealidad escénica, mediante la intercalación de música y las voces de la radio, permite que los tres personajes brillen a su modo.

 

A pesar de lo dicho, no se trata de la recreación de un hito en la Historia, sino de los momentos olvidados que acompañan los cambios sociales. Se trata de revoluciones íntimas que no perduran, pero que conforman la memoria colectiva.

 

Ficha de la obra
Dramaturgia: Ariel Gurevich
Actúan: Julia Houllé, Hernán Lettini, Claudia Schijman, Cecilia Ursi
Vestuario: Jam Monti
Escenografía: Ana Sarudiansky
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Francisco Seoane
Realización de escenografía: Mariana Ayala, Esteban Siderakis
Asistencia de iluminación: Susana Zilbervarg
Asistencia de dirección: Esteban Siderakis
Prensa: Duche&Zarate, Marcos Mutuverria
Coreografía: Luis Sodá
Dirección: Ariel Gurevich
ELKAFKA ESPACIO TEATRAL – Lambaré 866
 

Esta reseña se publicó el 1° de abril de 2016 en La Cazuela

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