© 2017 Nuria Gómez Belart 

Fragmento de una obra inexistente

12.7.2016

A pesar de lo que los ideales de la sociedad, no siempre es bueno pensar. En Fragmento de una obra inexistente, de Santiago Loza, se plantea la —tan conocida por todos— crisis de la maquinación, en la piel de un personaje —Julián Marcove— que expone su conciencia ante sí mismo.

 

Pensar a veces puede ser productivo, pero solo cuando se traspasa la delgada línea de la comodidad mental hacia la acción. Este pasaje, dirigido por Julieta Abriola, se desarrolla en un parlamento intenso y breve a la vez, pues forma parte del Ciclo 4000 Caracteres, volumen II, que se presenta todos los viernes en Vera Vera.

 

Durante toda la pieza hay una tensión marcada entre lo que no se dice, lo que no se hace y lo que no se es, ante lo que se debería decir, lo que se querría hacer y lo que se desea ser. Los pensamientos fluyen arremolinados y confunden al personaje en su búsqueda por encontrar una realidad, el salir de nuevo a la vida y recuperar el sí mismo.

 

Una voz femenina  —Dominique Maucci Verdun— alimenta la atmósfera de confusión en la mente del personaje, que busca, ante todo, reconstruirse mediante los recuerdos y una constante referencia a un pasado decadente y a un punto traumático, un estado de shock que lo obligó a tocar fondo.

 

Ficha de la obra
Dramaturgia: Santiago Loza
Actúan: Julián Marcove, Dominique Maucci Verdun
Diseño de vestuario: Leandro Javier Crocco
Diseño de escenografía: Leandro Javier Crocco
Diseño de luces: Leandro Javier Crocco
Asistencia de dirección: Catalina Napolitano
Dirección: Julieta Abriola
VERA VERA TEATRO – Vera 108

 

Esta reseña se publicó el 12 de julio de 2016 en La Cazuela

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