© 2017 Nuria Gómez Belart 

Zeide Shike

18.9.2016

Existe un dicho popular que señala que, para dejar huella, primero hay que poner los pies en la tierra. Durante la juventud, la mayoría de las personas vive sin poner atención a cada acto que realiza, y mucho menos mide las consecuencias de cada uno de ellos. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, al leer los hechos en relación con el curso de la historia, se puede descubrir, sobre todo en las acciones pequeñas, la huella que dejó en su entorno.

 

Zeide Shike, de Diego Lichtensztein y dirigida por Perla Laske, es un relato musical sobre un joven inmigrante ruso, que viajó a los 17 años a Nueva York, escapando del servicio militar en una Europa herida por la guerra y un panorama poco alentador. El cierre brusco de las fronteras estadounidenses hizo que el barco en que iba Shike llegara a Buenos Aires, donde no conocía a nadie, no tenía familiares, no conocía la lengua ni la cultura. Él era uno entre muchos que, habiendo dejado todo, y con una perspectiva incierta, se instaló en la gran ciudad, formó una familia y echó raíces.

 

La narración se combina en tres tiempos, un «presente» en el que el relator describe la historia de sus abuelos, un «pasado reciente» en el que el nieto de Shike le pide a su abuela (Mirta Wons) que le cuente cómo se enamoraron, y un «pasado remoto» en el que Shike es protagonista de su historia de vida. Intercalada con los parlamentos, la música funciona como un puente entre cada tiempo de la ficción. Temas que ya podrían llamarse tradicionales ilustran la aventura de este joven inmigrante en Buenos Aires: Adiós Nonino, Puente invisible, Siempre se vuelve a Buenos Aires, No quisiera quererte, Papirosn, Bei Mir Bist Du Schein y tantos más.

 

En Zeide Shike, la dulzura con que Diego Lichtensztein presenta los personajes y el diálogo que entabla con ellos crea una atmósfera muy emotiva en escena. Es probable que también colabore en la energía la identificación de muchos de los espectadores con los avatares que debe afrontar Shike, y en consecuencia, su familia. De todos modos, no se trata de una cuestión de cultura o tradiciones, sino del dolor del desarraigo, cuando se deja la tierra de los padres en busca de una vida mejor, y de la decisión fundamental de poner los pies en una tierra desconocida con la plena convicción de que allí será donde deje su huella.

 

Ficha de la obra
Libro: Perla Laske, Diego Lichtensztein
Actúan: Mirta Wons
Intérpretes: Diego Lichtensztein
Músicos: Víctor Murstein, Norberto Vogel
Iluminación: Caio Senicato
Sonido: Facundo Flores
Asistencia de dirección: Nahuel Saa
Prensa: Tehagolaprensa
Dirección: Perla Laske
EL MÉTODO KAIRÓS TEATRO – El Salvador 4530

 

Esta reseña se publicó el 18 de septiembre de 2016 en La Cazuela

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