© 2017 Nuria Gómez Belart 

Economía Doméstica

7.4.2016

Ser la esposa perfecta ha sido una imposición para muchas mujeres, sobre todo, en tiempos de la revolución feminista. Los valores de la familia, la tradición del gineceo y lo femenino son ideales que debían ser preservados por la mujer en el hogar y que, durante años, fueron aprendidos en la escuela en una asignatura llamada Economía doméstica para bachillerato y magisterio.

 

Daniela Calbi, autora y protagonista de Economía doméstica, encarna a Teresa, una mujer educada para ocuparse de su esposo y mantener la casa impecable. El personaje es un espejo de Pilar Primo de Rivera, creadora de los veinte principios publicados en la «Sección Femenina de la Falange Española y de las Jons», de 1958. En ellos, se consignan las instrucciones que debe seguir una esposa modelo para complacer al hombre de la casa, incluso, en lo que se refiere a la vida íntima: «En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad; si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer; cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar; si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes…».

 

Aunque resulte sorprendente, el servilismo extremo, si se me permite el pleonasmo, da cuenta de un ideal de una época, ideal que perduró, al menos, por más de treinta años, y Calbi se pone en la piel de una mujer que sigue a pie juntillas cada uno de los preceptos y recibe a su esposo con el respeto y la admiración que corresponden para el hombre que le dio su apellido y la razón de su existir, tal como dice Teresa: «Dios creó a la mujer como complemento del hombre, para su compañía».

 

El esposo es un macho cabrío sobredimensionado —un «cabrón»— que no hace nada por sí solo y que espera que todo sea resuelto por su mujer. Viste los colores del uniforme militar franquista y luce sus cuernos con el orgullo propio del macho dominante. Se trata de un títere gigante —creado por Valeria Dalmon— que Calbi manipula con disociación absoluta.

 

El 7.° Ciclo de Teatro de Títeres y Objetos en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini presenta con Economía doméstica una obra fuerte, sobre todo, por las escenas de violencia y el odio visceral que se expone. El excesivo control y la anulación de la voluntad conducen a la toma de medidas extremas. Ante un régimen de opresión, solo se necesita tiempo para que el sometido reaccione. Al fin y al cabo, el hombre que se casa con una esposa perfecta debe estar a la altura de las circunstancias y también debe someterse a los preceptos de la doctrina.

 

Ficha de la obra
Autoría: Daniela Calbi
Intérpretes: Daniela Calbi
Vestuario: Valentina Bari
Escenografía: Juan Manuel Benbassat
Diseño de luces: Román Lamas
Diseño sonoro: Mirko Mescia
Diseño Audiovisual: Leonardo Volpedo
Realización de vestuario: Carmen Montecalvo
Música: Mirko Mescia
Operación de luces: Luciana Spadafora
Artista plástico: Valeria Dalmon
Producción: Daniela Calbi
Dirección: Román Lamas
Prensa: Tehagolaprensa
CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN – Corrientes 1543

 

Esta reseña se publicó el 7 de abril de 2016 en La Cazuela

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