© 2017 Nuria Gómez Belart 

Reikiavik

16.4.2018

 

En palabras de Borges, «En su grave rincón, los jugadores / rigen las lentas piezas. El tablero / los demora hasta el alba en su severo  / ámbito en que se odian dos colores». 

 

Reikiavik, escrita por Juan Mayorga y dirigida por Enrique Dacal, es una historia sobre la célebre final del torneo mundial de ajedrez en la capital de Islandia, en 1972. Protagonizada por tres personajes que llevan por nombre las derrotas napoleónicas, Reikiavik es una obra que sintetiza en un juego los problemas nodales de la Guerra Fría, la lucha entre el comunismo y el capitalismo, el juego dramático y la vida.

 

Dos hombres grandes, Waterloo y Bailén, se reúnen a la sombra de un árbol seco y recrean el gran duelo de Reikiavik, la final disputada entre el soviético Boris Spassky y el estadounidense Bobby Fischer, ante un joven testigo llamado Leipzig.

 

Pero Waterloo y Bailén no solo son Boris y a Bobby, sino todos los que intervinieron en la contienda y que también fueron piezas de ese tablero en tiempos de la Guerra Fría: los jugadores representaban a las dos naciones más poderosas cuando la Tercera Guerra Mundial era una constante.

 

A diferencia de los jugadores mueven las piezas y planean estrategias para vencer al oponente, estos personajes, una y otra vez, recrean las jugadas tal como habían sido pensadas por los maestros. Pero en esta oportunidad, el juego se desarrolla con una pasión impensada: encontraron a un muchacho que sabrá recibir la herencia de este episodio tan fundamental en la historia del mundo. Leipzig no es solamente un chico perdido al que deben contar qué sucedió realmente en Reikiavik, sino que deben encontrar el modo de que viva el duelo. Así como dice Borges: «Cuando los jugadores se hayan ido, / cuando el tiempo los haya consumido,  / ciertamente no habrá cesado el rito».

 

Reikiavik propone una preciosa reflexión sobre el papel que jugamos en la vida, la contienda diaria en la que superamos los obstáculos o nos dejamos vencer, donde todos somos jugadores-prisioneros de otro tablero de negras noches y de blancos días, parafraseando al poeta de Florida.

 

 

Ficha de la obra

Autor: Juan Mayorga

Actúan: Julián Howard, Nicolás Martuccio, Julio Ordano

Realización escenográfica: Martín Mouesca

Diseño espacial: Enrique Dacal, Martín Moesca, Néstor Pérez Vidal

Diseño de iluminación: Marco Pastorino

Producción ejecutiva: La doménica producciones

Asistencia de dirección: Néstor Pérez Vidal

Puesta en escena y dirección: Enrique Dacal

Teatro CELCIT - Moreno 431

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