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  • Foto del escritorJuan Manuel Encabo

Lengua, lengua, lengua


En tiempos en que la lucha por la identidad y la resistencia frente a la opresión son temas de creciente relevancia, Lengua, lengua, lengua, de Carolina Mazzaferro emerge como una obra que enfrenta las estructuras sociales y dogmáticas que intentan silenciar las voces disidentes. La obra no solo se presenta como un vehículo de entretenimiento, sino también como un espejo de la realidad, que refleja la eterna batalla entre el poder instituido y aquellos que buscan subvertirlo a través de la palabra y la acción.

El texto de Mazzaferro es un verdadero tour de force, un entramado de rimas clásicas y versos cargados de múltiples significados que exploran temas, como la vida, el dogma, el odio y la resistencia. Esta riqueza lírica no solo destaca por su belleza estilística, sino también por su capacidad para ofrecer una reflexión profunda y multifacética sobre la condición humana y las estructuras sociales. La yuxtaposición de sentidos en el texto invita al público a una experiencia sensorial y cognitiva que va más allá de la simple narrativa.

La puesta en escena y la interpretación del elenco son igualmente destacables. Cada actor aporta una intensidad y una autenticidad que enriquecen el tejido de la obra. En particular, la habilidad de las actrices para manejar la complejidad del texto poético con fluidez y gracia es digna de elogio. La interacción entre los personajes y el dinamismo en el escenario crean un ambiente vibrante y cautivador.

Además, el diseño escénico y la música electrónica, a cargo de Sofía Gambino, complementan la narrativa, y creanun contraste intrigante que añade otra capa de interés a la obra. Este desfase temporal musical resulta no solo llamativo sino también divertido, a la vez que evidencia la contemporaneidad del mensaje a través de un medio inesperado.

Lengua, lengua, lengua no solo es una celebración del lenguaje y la poesía, sino también una declaración poderosa sobre la importancia de la voz en la lucha contra la opresión. Al cerrar el telón, la obra deja a su audiencia con una reflexión duradera sobre el poder transformador de la palabra. En este sentido, Mazzaferro nos recuerda que, en el crisol del teatro, la palabra sigue siendo una herramienta vital para la resistencia, la transformación y la creación.


FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA



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