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Consagrada

  • Foto del escritor: Nuria Gómez Belart
    Nuria Gómez Belart
  • 15 mar
  • 3 Min. de lectura

Ya lo dijo Churchill: “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, una idea que suele leerse como un elogio de la constancia, pero que también deja entrever la exigencia de sostener ese impulso aun cuando el cuerpo y la experiencia empiezan a decir otra cosa. En esa tensión entre lo que se espera alcanzar y lo que se teme perder, muchas trayectorias quedan organizadas bajo una lógica que no siempre se cuestiona. “Consagrada, el fracaso del éxito”, con dramaturgia de Flor Micha y Gabi Parigi y dirección de Micha, se instala justamente en ese punto y lo vuelve visible con una sensibilidad particular.

La obra toma la experiencia de Parigi como gimnasta de alto rendimiento y la convierte en un biodrama que se aparta de cualquier relato de superación. No se trata de contar un ascenso, sino de detenerse en lo que queda al costado de ese camino. En escena, la actriz está sola, pero su presencia alcanza para llenar el espacio. Su cuerpo no funciona como soporte de una historia: es el lugar donde esa historia se inscribe. Puede pasar de una forma precisa, controlada, a un gesto que se desarma o se tensa. Esa transformación constante no aparece como un despliegue técnico, sino como la huella de una exigencia sostenida en el tiempo.

La propuesta cruza acrobacia, danza, teatro físico y texto sin que ninguno de esos lenguajes se imponga sobre los otros. Todo parece surgir con naturalidad, como si cada recurso encontrara su lugar sin necesidad de exhibirse. Las escenas no siguen un orden lineal, sino que se presentan como fragmentos que se encadenan por resonancia. Aparecen la infancia disciplinada, la adolescencia exigida, las voces que ordenan y corrigen. También aparecen las pequeñas renuncias, esas que no suelen formar parte del relato del logro.

El humor acompaña ese recorrido con una sutileza que evita tanto la solemnidad como la distancia. La risa aparece, pero no cancela lo que se está mostrando. Convive con la incomodidad, con el reconocimiento, con una sensación que no se termina de acomodar. Esa convivencia vuelve la experiencia más cercana, más humana.

Lo que la obra deja ver con claridad es que el éxito, tal como suele presentarse, está atravesado por la mirada de los otros. No alcanza con lograr algo: hay que sostener una imagen, responder a una expectativa, encajar en una idea que muchas veces no admite fisuras. En ese intento, el cuerpo empieza a acumular señales. Las lesiones, el cansancio, la repetición, las voces que insisten, todo se vuelve parte de una misma lógica que no siempre se nombra.

El trabajo corporal de Parigi resulta especialmente conmovedor por la forma en que cada movimiento parece contener una experiencia. Hay momentos de una precisión casi hipnótica y otros en los que el cuerpo se vuelve extraño, incómodo. Esa oscilación no busca impactar, sino mostrar. La dirección acompaña ese gesto con una precisión que evita explicaciones innecesarias y deja que el sentido se construya en el recorrido.

Lo que emerge no es solo la historia de una deportista, sino una reflexión más amplia sobre lo que implica crecer bajo exigencias que se naturalizan. Sobre la dificultad de distinguir entre lo que se desea y lo que se espera. Sobre el lugar que ocupa el cuerpo cuando se lo somete a una lógica de rendimiento constante.

Hacia el final, la frase inicial vuelve, pero ya no como una consigna tranquilizadora. La idea de sostener el entusiasmo frente a cada caída deja de leerse como una virtud incuestionable y empieza a abrir otra pregunta: qué se sostiene realmente cuando se intenta no fallar, a qué costo se mantiene esa imagen, y qué lugar queda para una experiencia que no esté organizada solo por la exigencia de alcanzar o de no perder.


Ficha de la obra

Autoría: Flor Micha, Gabi Parigi

Intérpretes: Gabi Parigi

Piano: Santiago Martínez

Vestuario: Sharon Luscher

Iluminación: Laura Saban

Objetos: Sharon Luscher, Flor Micha, Gabi Parigi

Redes Sociales: Belisa Torres

Video: Fernando Sánchez

Música: Juan Barone

Fotografía: Macarena De Noia

Comunicación: Marcos Mutuverría

Diseño gráfico: Lima Laimagendelosartistas

Entrenamiento vocal: Silvina Garcia

Mezcla: Juan Barone, Julián Scarinci

Producción: Emilia Cortelletti, Gabi Parigi

Dirección: Flor Micha


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