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Nocturno Hindú


Un poeta portugués llamado Pessoa escribió antes de morir: «I know not what thomorrow will bring». De ese texto surgen muchas dudas: por qué escribir en un inglés tan extraño, qué traerá este mañana que no tiene el aspecto del mañana conocido, por qué el poeta sabe un conocimiento negado. Tras la certeza marcada por la negación queda latente una idea: con el fin de la vida, la búsqueda ha terminado.

Nocturno Hindú,la novela del gran Antonio Tabucchi, ha sido adaptada por Gabriela Izcovich para ser llevada a escena. El guion refleja de manera muy inteligente la fragmentación propia del discurso de este narrador que viaja a la India en busca de un amigo del que no tiene noticias desde hace mucho tiempo.

Tres actores encarnan todas las voces. El narrador —en la piel de Alfredo Martín— recorre la India, y su objetivo se va desdibujando en la medida en que avanza la trama. Ese amigo al que busca no es más que otro viajero con mayor experiencia, que le prepara el camino y lo orienta en la oscuridad de la noche, hasta llevarlo a comprender que el pretexto no era relevante, sino la búsqueda del sí mismo que subyace en todas nuestras acciones. Es una historia sobre el despojarse de todo e irrumpir en lo desconocido para lanzarse a la aventura propuesta por el otro, que no es más que uno como «yo».

El viaje es nocturno e íntimo. El viajero se sumerge en intuiciones y sueños, y los espacios se suceden como en el mar del inconsciente. Se trata de un policial de enigma donde no hay crímenes, pero el protagonista descubre verdades en las pistas que nadie ve, ni siquiera quien las aporta.

Previniendo prejuicios y suposiciones, cabe aclarar que por más que se trate de un viaje introspectivo y profundo, la obra es muy divertida. Como se viaja a tientas, intentando sobrellevar lo mejor posible lo que sale al paso, lo imprevisible provoca emociones de todo tipo. Muchas, acarician el grotesco sin burlarse de la naturaleza humana. En este sentido, tanto la dulzura de Gabriela Izcovich como el talento de Agustín León Pruzzo son el contrapunto equilibrado para que el protagonista recorra un mundo en el escenario.

Es más, Nocturno Hindú es una obra de preguntas, pero no están planteadas con pesadez. La ligereza de las acciones no quita seriedad; al contrario, la complejiza sin agobiar. El viajero no camina, flota hacia cada encuentro por encima de un mundo que trata de comprender y, así, se entrega al descubrimiento que está más allá de esa comprensión, para abrirse al otro y a sí mismo en la noche de la soledad compartida.

Ficha de la obra Adaptación: Gabriela Izcovich Actúan: Gabriela Izcovich, Alfredo Martín, Agustín León Pruzzo Escenografía: Alicia Leloutre Iluminación: Mariano Dobrysz Música original: Ezequiel Izcovich Asistencia de dirección: Marco Riccobene Prensa: Tehagolaprensa Producción ejecutiva: Marco Riccobene Dirección: Gabriela Izcovich EL PORTÓN DE SÁNCHEZ – Sánchez de Bustamante 1034

Esta reseña se publicó el 12 de marzo de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart