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Un grito sobre una pieza menor


En la oscuridad de la escena que apenas se ilumina con unos pocos foquitos titilantes envueltos en la bruma de las volutas de los sahumerios, el actor se prepara para ser otro una vez más. Ser o no ser el personaje que se espera —o el hombre que debería ser— es una paradoja cuando uno no es aquello que había deseado. Así se inicia Un grito sobre una pieza menor, la obra escrita y dirigida por Yoska Lázaro que se presenta todos los sábados en Belisario.

La inquietud, tan característica en Hamlet, vuelve vulnerable a tres actores: Marcelo Saltal, Federico Minervini y Pablo Barletta. La reflexión es compartida, pero a la vez, repartida entre estos actores, que se desgajan ante el público y se muestran fragmentados. Exponen sus miedos y las preocupaciones. Exhiben las técnicas con las cuales componen las emociones o las imposturas para cada parlamento. Se entregan de lleno al espectador, quizá buscando la identificación, o al menos, la comprensión sobre lo que les ocurre en escena.

Como en un espejo, la duda propia de Hamlet se vuelve protagonista y lleva a los personajes a cuestionar todo lo que los rodea, pero, sobre todo, la inacción movida por el temor de no estar a la altura de las circunstancias. ¿Ser un buen actor implica convertirse en el personaje? En lugar de una respuesta académica, parecen surgir reacciones impensadas: un grito sobre una pieza menor resuena en tres voces que monologan en la intimidad y, de cuando en cuando, conversan.

En los parlamentos de estos personajes se observa una pregunta recurrente a modo de leitmotif: ¿Qué es ser actor? La voz de Hamlet es inevitable en este punto. No solo por el soliloquio en el que desarrolla su teoría sobre el teatro, sino porque es el personaje regido esencialmente por el pensamiento exacerbado y la imposibilidad de la concreción.

En un mar de papeles desparramados, de guiones y teorías, los personajes se deconstruyen en fragmentos, sombras e instantes. Convertirse en el otro conduce a la reflexión sobre los dilemas más profundos de aquello que conforma la propia identidad, pero, a la vez, es una trampa: tal vez nunca se pueda ser lo que uno desea, porque implica un abismo angustiante entre el ser y el no ser.

Ficha de la obra Dramaturgia: Yoska Lázaro Actúan: Pablo Barletta, Federico Minervini, Marcelo Saltal Vestuario: Maite Corona Concepción espacial: Yoska Lázaro Diseño de luces: Paula Fraga Asistencia De Ensayos: Carolina Norando Prensa: Duche&Zarate Producción ejecutiva: Miguel Angel Ludueña Producción general: La Pieza Meisner, TeatroatresVelas Dirección: Yoska Lázaro BELISARIO CLUB DE CULTURA – Av. Corrientes 1624

Esta reseña se publicó el 3 de abril de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart