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Fragmento de una obra inexistente


A pesar de lo que los ideales de la sociedad, no siempre es bueno pensar. En Fragmento de una obra inexistente, de Santiago Loza, se plantea la —tan conocida por todos— crisis de la maquinación, en la piel de un personaje —Julián Marcove— que expone su conciencia ante sí mismo.

Pensar a veces puede ser productivo, pero solo cuando se traspasa la delgada línea de la comodidad mental hacia la acción. Este pasaje, dirigido por Julieta Abriola, se desarrolla en un parlamento intenso y breve a la vez, pues forma parte del Ciclo 4000 Caracteres, volumen II, que se presenta todos los viernes en Vera Vera.

Durante toda la pieza hay una tensión marcada entre lo que no se dice, lo que no se hace y lo que no se es, ante lo que se debería decir, lo que se querría hacer y lo que se desea ser. Los pensamientos fluyen arremolinados y confunden al personaje en su búsqueda por encontrar una realidad, el salir de nuevo a la vida y recuperar el sí mismo.

Una voz femenina —Dominique Maucci Verdun— alimenta la atmósfera de confusión en la mente del personaje, que busca, ante todo, reconstruirse mediante los recuerdos y una constante referencia a un pasado decadente y a un punto traumático, un estado de shock que lo obligó a tocar fondo.

Ficha de la obra Dramaturgia: Santiago Loza Actúan: Julián Marcove, Dominique Maucci Verdun Diseño de vestuario: Leandro Javier Crocco Diseño de escenografía: Leandro Javier Crocco Diseño de luces: Leandro Javier Crocco Asistencia de dirección: Catalina Napolitano Dirección: Julieta Abriola VERA VERA TEATRO – Vera 108

Esta reseña se publicó el 12 de julio de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart