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Los sirvientes


El año 1974 fue, para la argentina, un momento bisagra. Un hecho concreto marcó el rumbo de nuestro país hacia una crisis que aún hoy sigue doliendo. Sin embargo, ese hecho tuvo lugar por motivos ajenos a la política, pues se trata de una cuestión propia de la naturaleza.

Los sirvientes, de Adriana Tursi, describe la situación vivida puertas adentro, en la residencia presidencial, cuando el presidente Juan Domingo Perón muere. Presenta un interesantísimo juego de relaciones de poder, reflejo de nuestra sociedad, en el grupo de empleados que trabajan para «el señor» y «la señora», y para algunas de las figuras que acompañaban, sobre todo, a la viuda de Perón.

Todo transcurre en los sectores asignados al personal doméstico, y cada empleado, con su rol y su jerarquía, expone, gracias a la inteligente dirección de Andrés Bazzalo, un juego de apariencias que muestra con crudeza delicada la dimensión de las acciones humanas y el grado de importancia que cada uno asigna a la dignidad, a la honra, a la propia imagen.

Personajes que preservan su nobleza de espíritu, como el mayordomo —Marcelo Bucossi— o la empleada doméstica de primer rango —Luciana Bava—, contrastan con aquellos que buscan progresar y ascender sin importar el precio, como el personaje de la nueva integrante de la casa —Soledad Rodríguez—, que va cambiando de escalafón durante la obra y que se aprovecha de su sensualidad para captar a los hombres y utilizarlos a su favor. Personajes, como el chofer —Fito Yanelli— y la cocinera —Élida Schinocca—, muestran otra faceta de la casa, por el entramado de pasiones e intereses que dejan expuesto, y también la ingenuidad extrema se manifiesta en el papel de Laura Montes de Oca, la asistente de cocina, con serios trastornos cognitivos.

Los sirvientes es un espejo de realidad donde el público puede reconocer, en el mundo privado —el espacio de lo íntimo—, ciertos aspectos de la naturaleza humana, sobre todo, en lo referido a las ambiciones y la necesidad instintiva de preservarse, subsistir y tal vez progresar. Es una obra fuerte de contenidos que invita a la reflexión sobre las propias acciones y el costo de cada una de ellas.

Ficha de la obra Autoría: Adriana Tursi Actúan: Luciana Bava, Marcelo Bucossi, Laura Montes de Oca, Soledad Rodríguez, Elida Schinocca, Fito Yanelli Vestuario: Adriana Dicaprio Iluminación: Fabián Molina Candela Asistencia de dirección: Ariel Nesterczuk Prensa: Silvina Pizarro Dirección: Andrés Bazzalo TEATRO DEL PUEBLO – Av. Roque Sáenz Peña 943

Esta reseña se publicó el 18 de julio de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart