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Te quiero poco, y todo lo demás


Quien haya ido alguna vez a terapia recordará cuán incómodo se sintió el primer día. Habrá sentido que el sillón le quedaba grande, que no sabía cómo sentarse, que todo le daba curiosidad, pero que no se animaba a mirar con detenimiento para no quedar como un loco ante el psicólogo que lo observaba. Después, comienza la peor parte: cuando la pregunta del motivo de la visita adquiere un papel protagónico y de la boca solo salen explicaciones superfluas, argumentos vanos y en medio de la maraña léxica surge una frase, una oración que podría leerse como parte de la catarsis, pero que tanto el psicólogo como el paciente novel saben que es la razón de fondo por la que está ahí.

A Juana —Ximena Seijas— su ex le dijo «Te quiero poco», y esa bisagra oral fue el inicio de una peregrinación hacia el nudo del problema. Su psicóloga —Cecilia Pertusi— se convierte en todos los otros necesarios para la exploración. En el recorrido, se alternan situaciones donde los opuestos conviven: se trata de escenas agridulces, claroscuras, tragicómicas.

Te quiero poco, y todo lo demás, de Adriana Gómez Piperno, relata con cierto espíritu épico, el camino de una heroína que busca encontrarse con «el sí mismo» y con la otredad que, en algún momento, la rechazó, aunque no del todo. Las mediatintas la fastidian, quizá porque era aquello que detestaba de ella misma. Descubrirse gris es la consecuencia lógica del primer escalón analítico.

En escena, los cuadros de esta galería temática que expone Juana se alternan con la voz poética de Sonia Kovalivker, que, a modo de corifeo, opina, valora y canta lo que le ocurre a la heroína en el plano de lo inconsciente.

Finalmente, descubre en el trayecto que los hombres ya no le gustan —tal vez, nunca le gustaron del todo—, y que la «persona correcta» debe ser una mujer. Lo que la atrae es la dulzura femenina, como una golosina que hace de un momento un espacio de satisfacción plena.

Te quiero poco, y todo lo demás es una pieza divertida que expone la imposibilidad —tan típica— de abrirse al encuentro con el otro y dejarse llevar por el deseo. La clave está en el «todo lo demás» que surge a partir de un «te quiero poco».

Ficha de la obra Dramaturgia: Adriana Gómez Piperno Adaptación: Juan Arena Actúan: Cecilia Pertusi, Ximena Seijas Músicos: Sonia Kovalivker Vestuario: Tqp, Jimena Luna, Mariela Tranquillo Escenografía: Juan Arena Realización de escenografía: Juan Guerrero Música original: Sonia Kovalivker Prensa: Carolina Alfonso NÜN TEATRO BAR – Juan Ramírez de Velasco 419

Esta reseña se publicó el 25 de abril de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart