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Compañero del alma


Hay una canción que se escuchaba en la voz de Serrat y que ilustra muy bien la obra de la que trata esta reseña: «Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras, / una esparcida frente de mundiales cabellos, / cubierta de horizontes, barcos y cordilleras, / con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos».

Uno de aquellos soldados que lucharon por la liberación de España, y, en realidad, por cualquier forma de libertad, es el protagonista de la obra escrita y dirigida por Villanueva Cosse en coautoría con Adriana Genta, que se presenta en el Centro Cultural de la Cooperación, los fines de semana.

Compañero del alma es una elegía. Es como un gran poema hecho con pequeños fragmentos de la obra de Hernández fusionado con las voces de todo un pueblo de pastores y campesinos que lloran la muerte de un ser amado. Trata sobre la vida, los afectos y la poesía de Miguel Hernández, el gran poeta que se crio entre cabras y gente sencilla y que formó parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde estableció con Ramón Sijé una gran amistad.

Los cabreros, las costureras, los amigos de la tertulia son los que mantienen vivo su recuerdo y lo traen a la escena. A través de estampas y conversaciones, en una suerte de canto común, los personajes recrean momentos centrales de la vida de este pastor que se distraía porque la poesía lo tomaba por completo; del hombre que se pierde por el amor de Josefina Manresa, su mujer; del combatiente republicano que participó en la Guerra Civil Española y del preso político que vivió en la cárcel de Alicante hasta sus últimos días.

Hay una recurrencia en la imagen de un caballo que articula gran parte de la obra, que, inevitablemente, trae a la memoria del público un poema emblemático dedicado a su pequeño hijo Miguel: «Pasión del movimiento, / la tierra es tu caballo. / Cabálgala. Domínala. /Y brotará en su casco / su piel de vida y muerte, / de sombra y luz, piafando. / Asciende. Rueda. Vuela, /creador de alba y mayo. / Galopa. Ven. Y colma / el fondo de mis brazos». El caballo fue siempre el lazo con su hijo, y en la obra es el lazo con aquello que perdura a través de la muerte, es decir, la trascendencia.

Compañero del alma es una obra compleja por su multiplicidad de voces, pero sencilla en el empleo de recursos, muy bien elegidos para crear el mundo en un escenario despojado de todo lo accesorio. Es una invitación para acompañar al poeta por el camino de su vida, intensa como pocas, en la que dejó su huella a pesar de lo breve del trayecto. Esa huella no solo duele al pueblo de España, sino que, como todo poeta universal, llega a lo más profundo de los corazones del público, y parafraseando la canción con la que se había iniciado: con un sabor a todos los soles y los mares, su majestad de árbol que abarca un continente. A través de sus versos irán los ideales abrazando a los hombres universal, fielmente.

Ficha de la obra Autoría: Villanueva Cosse, Adriana Genta Sobre Música De: Jorge Valcarcel Actúan: Lola Banfi, Gustavo Bassani, Juan Manuel Correa, Verónica Cosse, Pablo Di Croce, Diana Kamen, Jorge Lozada, Mario Petrosini, Julieta Puleo, Nilda Raggi, Gabriel Schapiro Música: Mariano Cossa Producción: Pablo Silva Dirección: Villanueva Cosse CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN – Corrientes 1543

Esta reseña se publicó el 10 de octubre de 2015 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart