© 2020 Nuria Gómez Belart 

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Los hombres vuelven al monte


Las guerras dejan heridas en la gente que no se perciben a simple vista. La historia que se presenta todos los viernes en Apacheta, escrita y dirigida por Fabián Díaz, trata sobre esa clase de cicatrices.

Se trata de un hombre que vuelve al monte, en una zona no tan definida, pero podría decirse que está en el Litoral argentino, cerca de Curuzú Cuatiá, que relata dos historias: la propia y la de su padre. En un juego de retrospecciones, el actor que protagoniza esta obra, Iván Moschner, recrea las voces de quienes fueron parte de ese pasado. Tal vez, una de los aspectos más interesantes del trabajo actoral de Moschner sea la ductilidad, la habilidad de convertirse en tantas voces en escena y con poco más que la gestualidad y las tonadas.

Un hombre se instala en el monte en busca de su padre, que desapareció. El calor húmedo del litoral está presente en sus palabras, así como también el hambre y la sed. El padre es un héroe de Malvinas que, años después, se fue al monte escapando. Se convirtió en un bandido rural y en el presente de la historia se dedica a sobrevivir asaltando puestos, cazando animales y tomando todo lo que la naturaleza le ofrezca, incluso el fuego y la opción de desaparecer.

Uno de los temas centrales de Los hombres vuelven al monte es el problema de la identidad. Quién es uno: un documento al que le falta un sello, el hijo de un hombre que se fue, el hombre que se fue a la guerra y vio morir a sus compañeros, la mujer que perdió todo y a la que solo le queda un hijo que ni siquiera es propio… Sin la intención de sobreinterpretar, creo que el autor propone una respuesta en la construcción: uno es polifonía, uno está compuesto de todas estas voces y reducirnos a una sola parte, es jugar con una metonimia o una sinécdoque. Dicho de un modo más sencillo, si bien se nos reconoce por las partes, por las acciones, por los lazos, pero son solo fragmentos de nosotros. La identidad, tal como se percibe en las palabras del personaje, es la confluencia de todos esos fragmentos, incluso, de los que faltan y dejan una herida.

Ficha de la obra

Dramaturgia: Fabián Díaz Actúan: Iván Moschner Músicos: Demian Luaces Diseño de vestuario: Isabel Gual Diseño de escenografía: Isabel Gual Diseño de luces: David Seldes Diseño sonoro: Patricia Casares Asistencia de iluminación: Facundo David Asistencia de dirección: Naiquen Aranda Dirección: Fabián Díaz Teatro: APACHETA SALA ESTUDIO – Pasco 623

Esta reseña se publicó el 11 de noviembre de 2015 en La Cazuela


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