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Tamorto (Romance de Arlequín y La Muerte)


Cuando Goldoni y sus contemporáneos crearon lo que se denominó la Commedia dell’Arte, sabían que era un modo de hacer teatro que revolucionaría el mundo. Es síntesis de los tópicos del Renacimiento y las tradiciones medievales -como el uso de las máscaras y el vestuario propios de Carnaval-, la forma independiente propia del librepensador y las habilidades acrobáticas que maravillaban a todo el público en las festividades.

Si bien se trata de un género que nació durante el siglo XVI, y durante mucho tiempo sufrió los embates del academicismo remilgado, hoy sobrevive su esencia en la obra dirigida por Jorge Costa y Roberto Sánchez, que se presenta en Belisario, todos los sábados a las 22.30.

Retomando algunos personajes como los «zanni» —el Arlequín, la Colombina y el músico—, los profesionales —Pantaleone, aquí adaptado a un personaje femenino, la Dottora— y los seres sobrenaturales —Madame la Mort o La muerte—, Tamorto recrea una historia escrita a fines del siglo XIX por Nikolai Evreinov, «La muerte alegre», obra en la que el dramaturgo ruso expone su teoría del arte escénico de la manera más visceral: Hacer teatro sobre la vida es la obligación de todo artista, pero el escenario no puede tomar de la vida más que lo que la vida toma de las escenas.

En Tamorto, también se encuentran algunas influencias de Fellini, en obras como The Clowns, y como resultado de todo esto, se crea una obra completamente original en cada función. Es evidente que, aunque exista un hilo conductor, la pieza se lleva al público de modo diferente en cada circunstancia. Son muchas las variables: algunas dependen del estado anímico de los actores; otras, del vínculo que se establece con el espectador. Por su impronta popular, no está ajeno a lo que sucede en el entorno, y toda ocurrencia es materia de teatralización.

Si bien la historia es sencilla en cuanto a los ejes de acción, la obra se complejiza sobre la base de lo dicho: Arlequín —Jorge Costa— está enfermo, y una adivinadora le anuncia su muerte. Pierrot —Emiliano Larea—, el mejor amigo de Arlequín, retrasa el reloj por dos horas, para poder estar más tiempo con él. También recurre a la Dottora, para ver si puede hacer algo, pero la muerte parece ser inevitable.

Arlequín, mientras tanto, tiene un encuentro furtivo con Colombina —Romina Mónaco—, esposa de Pierrot. Este, al descubrir la infidelidad, decide adelantar el reloj en venganza, y, finalmente, la predicción se realiza: La Muerte —Julia Muzio, que también encarna a la Dottora— se hace presente, y Arlequín deberá enfrentar su destino, o bien, desafiarlo.

Tamorto es una clase magistral sobre teatro de máscaras. La disposición de los cuerpos, la desmesura, las hipérboles, las acrobacias se vuelven el lenguaje natural en escena y el teatro se vuelve una celebración: una fiesta donde la muerte es parte de la vida, y se toma con el mismo humor y respeto con que se enfrenta cualquier otro dilema existencial.

Ficha de la obra Actúan: Jorge Costa, Emiliano Larea, Romina Mónaco, Julia Muzio, Fernando Pérez Músicos: Fernando Pérez Vestuario: Almendra Vestuarios Escenografía: Siamotutti Máscaras: Alfredo Iriarte Prensa: Tehagolaprensa Supervisión: Gabriel Paez Dirección musical: Fernando Pérez Dirección vocal: Mariana Macchiarolla Dirección: Jorge Costa, Roberto Sánchez BELISARIO CLUB DE CULTURA – Av. Corrientes 1624

Esta reseña se publicó el 22 de marzo de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart