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Ubú


A fines del siglo XIX, un muchacho de quince años, creó un personaje inspirado en uno de sus profesores, en el instituto de Rennes, y con él surgió el germen de uno de los géneros teatrales más amados por el público contemporáneo: el grotesco actual y el teatro del absurdo. La obra se representó en el Théâtre de l’Oeuvre y en el teatro de marionetas Théâtre des Pantins, en París. Una palabrota mal pronunciada dice más que cualquier discurso, y, como suele suceder en todo nacimiento, un grito, «¡MERDRE!», abrió paso a la creación de Alfred Jarry. Se trató de una inflexión en la historia del teatro, uno de esos momentos en que cambia la forma de ver el mundo y ya no hay retorno.

Los años pasaron, y durante la adolescencia, Andrés Bazzalo, se fascinó con el trabajo de este dramaturgo francés y su personaje más célebre: Ubú. Según comentó al finalizar la función, siempre tuvo interés en crear una versión de Ubú rey, y con las crisis actuales encontró aquello con lo que podía apropiarse de la obra y crear algo nuevo sobre el texto de Jarry.

«Los clásicos —señaló Bazzalo— se caracterizan por no perder vigencia, y siempre encontramos un correlato en la realidad de aquello que se ficcionaliza». Jarry toma de Shakespeare la esencia de la crítica, y parodia el argumento para acentuar esa visión incisiva y cuestionadora del mundo. La desmesura, el ansia de poder, la obsesión por el dinero son la marca propia de la historia de la humanidad. «En tiempos como los que vivimos, independientemente de las creencias políticas, se hace necesario recordar aquello que nos muestran los clásicos y reflexionar sobre nuestra naturaleza», continúa diciendo.

Un Macbeth de pacotilla, un Hamlet más inactivo que el original, una Lady Macbeth más venenosa, un Ricardo III más decadente… Ubú de Andrés Bazzalo lleva al extremo la hybris de los personajes, y, con picardía e inteligencia, muestra en los excesos aquello que condena a nuestro país a repetir ciertas partes de nuestra historia y, en consecuencia, llevarnos a cometer las mismas equivocaciones.

Ficha de la obra Versión: Andrés Bazzalo Actúan: Luis Campos, Adriana Dicaprio, Mario Falcón, Mariel Lewitan, Francisco Ramírez Escenografía: Andrés Bazzalo Diseño de vestuario: Adriana Dicaprio Diseño de luces: Fabián Molina Candela Realización de objetos: Gustavo Di Sarro Figuras: Mario Falcón, Mariel Lewitan, Francisco Ramirez Asesoramiento artístico: Gustavo Di Sarro Asistencia de dirección: Florencia Salto Prensa: Carolina Alfonso Dirección general: Andrés Bazzalo

EL GRITO – Costa Rica 5459

Esta reseña se publicó el 25 de marzo de 2016 en La Cazuela


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© 2020 Nuria Gómez Belart