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A la buena de Dios

  • NGB
  • 10 jun 2018
  • 2 Min. de lectura

Belén, el más antiguo de los poblados de la provincia de Catamarca, guarda innumerables historias desde los tiempos de los incas hasta la actualidad. Desde entonces, las culturas y la naturaleza confluyeron en una conjunción de contrastes que hacen del paisaje una imagen monumental.

En 1970, en la Quebrada, tres hermanas: Amalia (José Escobar), Sofía (Andrés Granier) y Estela (Guido Botto Fiora) quedan varadas en el medio del desierto catamarqueño. Así comienza A la buena de Dios, una obra escrita por Juan Ignacio Fernández y dirigida por Tatiana Santana.

Viniendo de Mendoza, con donaciones para repartir en una iglesia de pueblo, la ingenuidad de estas tres damitas bienintencionadas las deja a la buena de Dios en un terreno inhóspito al costado de la ruta. Entre culpas y reclamos, las jóvenes deciden pasar la noche en el auto para pedir ayuda a la mañana siguiente, cuando haya luz.

Las discusiones se potencian y la menor de ellas, Estela, necesita tomar distancia y caminar un poco. Pero en el trayecto, encuentra a un periodista herido de un disparo (Ana Scannapieco). Con la presencia de un hombre entre medio de las tres mujeres surgen los miedos y las emociones encontradas: ayudar al prójimo o salvarse a ellas mismas.

Dos gendarmes de la región (Maite Velo y Verónica López Olivera), quienes buscaban al periodista fugitivo, se topan con las señoritas, y todo aquello que parecía una comedia de ensueño se transforma en la más impactante de las tragedias.

Se trata de un guion difícil, y más arriesgada aún fue la decisión de invertir los papeles: los personajes femeninos son encarnados por hombres, y los masculinos, por mujeres. Pero los actores, sobre todo las tres hermanas, se desenvuelven con naturalidad y constituyen el pilar sobre el que se sostiene la obra. Llama la atención, en especial, el personaje encarnado por José Escobar, Amalia, la mayor de las tres y la síntesis de un estereotipo de la época: la solterona lectora obsesiva de la Biblia que fantasea entre la resignación de vivir para Dios y los amores imposibles que la ignoran como mujer, pero que la admiran por sus virtudes.

A la buena de Dios es una obra que recrea un triste paisaje de época de manera magistral. Sorprende hasta el último momento y enamora con la dulzura de las tres hermanas que cometieron el error de tener buen corazón y de llevar donaciones por la Quebrada de Belén, una tierra signada por los contrastes.

Ficha de la obra

Autoría: Juan Ignacio Fernández

Actúan: Guido Botto Fiora, Jose Escobar, Andres Granier, Verónica López Olivera, Ana Scannapieco, Maite Velo

Vestuario: Ana Nieves Ventura

Escenografía: Nacho Riveros

Iluminación: Nacho Riveros

Musicalización: Tabaré Leyton, Tatiana Santana

Fotografía: Agustina Luzniak

Diseño gráfico: Juan Francisco Reato

Asistencia de dirección: Julieta Varela

Prensa: Duche&Zarate

Coreografía: Laura Figueiras

Dirección: Tatiana Santana

EL EXTRANJERO - Valentín Gómez 3378


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